La Línea en la pintura

KANDINSKY. Paris, enero de 1938

“(…) No habrá nunca posibilidades de hacer la pintura sin “colores” y “dibujos”, y, sin embargo, la pintura sin objeto hace ya más de veinticinco años que existe.
En cuanto al objeto, puede ser introducido en una pintura, o no.
Cuando pienso en todas estas polémicas en torno a este “no”, estas polémicas que comenzaron hace casi treinta años y que aún no han terminado totalmente hoy, me doy cuenta de la enorme fuerza de la “costumbre”, pero también de la enorme fuerza de la pintura llamada “abstracta” o “no figurativa”, y que yo prefiero llamar “concreta”.
Este arte es un “problema” que se ha querido “enterrar” con demasiada frecuencia, que se pretendía definitivamente resuelto (en el sentido negativo, naturalmente), pero que no se deja enterrar.
Está demasiado vivo.
Ni el impresionismo, ni el expresionismo (los fauves), ni el cubismo presentan ya problema alguno. Todos estos “ismos” se hallan distribuidos en distintos compartimientos de la historia del arte. Los compartimientos están numerados y llevan etiquetas correspondientes a su contenido. Y de este modo han terminado los debates.
Es el pasado.
Pero los debates en torno al arte “concreto” no permiten aún prever su fin. ¡Magnífico! El arte “concreto” se halla en pleno desarrollo, sobre todo en los países libres, y el número de artistas jóvenes partidarios de este “movimiento” aumenta en estos países.
¡El futuro!”

SALVADOR DALÍ. 1930.

“Terminamos la cena con un camembert extraordinario; cuando estuve solo, me quedé un momento sentado, con los codos apoyados en la mesa reflexionando sobre los problemas que causaba lo “súper-blando” de este queso fluido…El cuadro que estaba pintando en ese momento representaba un paisaje de Port Lligat, con las rocas iluminadas por la luz del sol poniente. Este paisaje iba a servir de fondo para una idea, pero ¿qué idea? Necesitaba una imagen sorprendente y no la encontraba. Apagué la luz y me disponía a salir cuando “vi” literalmente la solución: dos relojes blandos, de los cuales uno colgaría lamentablemente de la rama de un olivo”.

SALVADOR DALÍ. París, 1935

“Me parece perfectamente claro que mis enemigos, mis amigos y el público en general pretendan no comprender la significación de las imágenes que aparecen y que transcribo en mis cuadros. ¿Cómo queréis que las comprendan cuando yo mismo, que soy el que las “hago”, tampoco las comprendo? El hecho de que yo mismo en el momento de pintar no comprenda la significación de mis cuadros, no quiere decir que estos cuadros carezcan de significación: por el contrario, su significación es de tal manera profunda, compleja, coherente, involuntaria, que escapa al simple análisis de la intuición lógica”.

SALVADOR DALÍ. “Manifiesto místico”, 1951.

“(…) SE ACABO. SE ACABO el negar, el ir hacia atrás. Se acabaron el malestar surrealista y el mareo existencialista. La mística está en la cumbre misma de la Alegría, la Ciencia. El misticismo es la afirmación rotunda y categórica del Individuo ultra individual y la eclosión de TODAS las Tendencias del hombre, las erógenas y las heterogen (e) que, TODAS reunidas, gozadas y sublimadas en la Unidad absoluta del éxtasis (…).

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